La incomodidad a la mirada

La incomodidad ante la mirada ajena es algo que refieren muchas mujeres. Y que -como la mayoría de las decisiones en la maternidad- es cuestionado por el entorno, con la mejor de las intenciones a veces.
Nos enseñan a taparnos prácticamente desde bebés. Hay mallas con corpiño desde talle 2 años. [Porque el pecho es zona erógena, sexy y provocativa desde la primera infancia?], y por supuesto que va en aumento a medida que los años pasan y los pechos se desarrollan. Entonces ya no es sólo taparse, sino taparse lo suficiente como para «no provocar». No provocar miradas, ni comentarios ni acciones (porque por supuesto serían nuestra responsabilidad…). [Este tema es para otro post]


Entonces.


Nos convertimos en madre un día, nuestra cría quiere alimentarse, nosotras hacerlo y la gente mira. Y años de educación de taparse afloran. Por supuesto no en todas las mujeres. Pero hay muchas en las que sí. Y me parece muy importante, y necesario además, que el entorno acompañe y respete. Que no juzgue si quiere ir a otra habitación, que no aconseje que es mejor quedarse. Quizás después cambie de idea, quizás no. Pero el pudor es válido. Todo es válido para esa nueva identidad de madre que se está construyendo. Y lo que necesita siempre una nueva madre es respeto y acompañamiento.


Además, es importante recordar que la lactancia forma parte de la vida sexual de esa mujer, y por supuesto la historia previa influye en ella. Si hubo abusos, o no. Si tuvo relaciones sexoafectivas respetuosas, violentas, consensuadas. Si su relación con la sexualidad fue permitida. Si se ha dado permiso para tocarse, si se ha permitido el placer. Si tiene una imagen positiva de sí misma, si cree que su cuerpo es hermoso y funcional o no es lindo y está fallado. Si tuvo educación sexual integral. Si sabe cómo funciona la producción de leche, etc. Toda la historia influye en el presente. En seguridad, en comodidad, en convicción.

Dar la teta es muchísimo más complejo que sólo dar la teta. Es poner el cuerpo, la historia, los prejuicios, los miedos. Y muchas veces atravesar la incomodidad del ambiente. Así que mi idea siempre es que cómo entorno, cómo sociedad y como el lugar que nos toque ayudemos a que la lactancia suceda del modo más cómodo y respetuoso posible. No juzguemos, nunca